lunes, 4 de abril de 2011

RELATOS BREVES

relatos breves
El resultado

Para cuando Dios hizo a la mujer.
Ya estaba en su sexto día de trabajo, de "horas extras", y un ángel apareció y le dijo:
¿Por qué pones tanto tiempo?

Y el señor le contestó:
¿Has visto mi hoja de especificaciones para ella? Debe tener más de 200 piezas móviles, Todas cambiables. Debe tener un beso que pueda curar desde una rodilla raspada hasta un corazón roto y lo hará todo con solo sus dos manos.

¿Solamente con sus dos manos? ¡Imposible! Dijo el ángel maravillado.

Le dice el señor: esta creación es la favorita de mi corazón. Ella se cura sola cuando está enferma y puede trabajar días de 18 horas.

El ángel se acercó más y tocó a la mujer. "Pero las has hecho tan suave, señor".

Dijo Dios: pero la he hecho también fuerte. No tienes idea de lo que puede aguantar o lograr.
¿Será capaz de pensar?, preguntó el ángel.

Dios contestó: no solamente será capaz de pensar sino de razonar y negociar.
El ángel entonces notó algo y tocó la mejilla de la mujer. Señor, parece que este modelo tiene una fuga. Eso no es ninguna fuga, es una lágrima, lo corrigió el señor.

Y…para qué una lágrima, preguntó el ángel.
Y Dio dijo: las lágrimas son una manera de expresar su dicha, su pena de desengaño, su amor, su soledad, su sufrimiento y su orgullo.

Esto impresionó mucho al ángel. ¡Eres un genio, señor, pensaste en todo! La mujer es verdaderamente maravillosa. ¡Y realmente lo es!

Que es lo importante en la vida: Preocuparse por el único defecto de la mujer, preocuparse se saber CUANTO VALE.
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Aprovechar una situación desfavorable

Cuenta esta historia que un joven de la ciudad se fue al campo y le compró un burro a un viejo campesino por 100 €.

El campesino acordó entregarle el animal al día siguiente, pero al día siguiente el campesino le dijo:
– Lo siento hijo, pero tengo malas noticias... el burro murió.
– Bueno, entonces devuélvame mi dinero...
¬– No puedo, ya lo he gastado...
– Bien... da igual, entrégueme el burro...
– Y ¿para qué? ¿qué va a hacer con él?
– Lo voy a rifar.
– ¡Estás loco! ¿cómo vas a rifar un burro muerto?
– Es que no voy a decir a nadie que está muerto, por supuesto.
Un mes después de este suceso, se volvieron a encontrar el viejo vendedor y el joven comprador.
– ¿Que pasó con el burro?
– Lo rifé, vendí 500 rifas a 2 €. Y gané 998 €.
– ¿Y nadie se quejó?
– Sólo el ganador... pero a él le devolví sus 2 €.

Que es lo importante en la vida: Leer este cuento, ya que esto te enseña a como convertir una situación desfavorable, en un éxito.
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Fidelidad

Un matrimonio bautizó con la palabra “Increíble” a su hijo, porque tenían la certeza que haría increíbles cosas a lo largo de su vida.
Lo cierto es que, lejano a aquel mandato familiar, Increíble tuvo una vida equilibrada y tranquila. Se casó y fue fiel a su esposa durante setenta años.
Los amigos le hacían todo tipo de bromas, porque su nombre no coincidía con su estilo de vida.
Justo antes de morir, Increíble le pidió a su esposa que no pusiera su nombre en la lápida, para evitar cualquier tipo de bromas.
Cuando murió, la mujer obedeció el pedido, y puso, humildemente: "Aquí yace un hombre que le fue fiel a su mujer durante setenta años".

Cuando la gente pasaba por ese lugar del cementerio, leían la placa y decían: "¡Increíble!"
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Ser feliz

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenzó a buscarla.

Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.
En un recodo del camino vio un letrero que decía: “Le quedan dos meses de vida”.
Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo:

Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean.
Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que les dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.
Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar y también razones para morir y descansar.

Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión. Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior.

Finalmente descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser ÉL: amor, bondad, reconciliación, perdón y donación total.

Que es lo importante en la vida: Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuánto sufrimos por lo mucho que anhelamos. Ser feliz, es una actitud.
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Dios y el granjero

Cuentan que hace años Dios decidió bajar a la Tierra, para percatarse de cómo andaban las cosas, viéndolas y sintiéndolas tan de cerca como los mismos hombres.

Decidió vestirse de blanco y entrevistarse con el hombre más inteligente de una comunidad de granjeros.

Los sabios de aquella región escogida dialogaron a fin de designar a uno de ellos para la gran entrevista, que se llevaría a cabo en la cima de la montaña más cercana.
Se eligió a un granjero viejo al cual le encargaron algunos cuestionamientos para ser planteados al creador. Aquel viejo se armó de valor y se acercó a la luz blanca donde estaba Dios.

Con voz nerviosa empezó a decirle: - Puede ser que seas Dios y que hayas creado este mundo. Probablemente has hecho todas las cosas bien, pero por lo que yo he aprendido en los campos, tú no sabes nada de agricultura; qué bueno que has bajado a la Tierra a enterarte, porque tienes cosas que aprender y rectificar.

– Con gusto me pongo a tu disposición —afirmó Dios—. Escucharé tus consejos y todo lo que señales me interesará.

– Yo creo —contestó el anciano— que hay muchos errores en eso de los ciclos de la luna, el sol y las estrellas; en lo referente a las tempestades y terremotos, pero para no abrumarte, los sabios de mi pueblo sugieren que nos des el tiempo de un año, y las cosas se hagan a nuestra manera.

Veremos lo que pasa, estamos seguros de que al corregir eso, nadie en el pueblo padecerá pobreza.

– ¿Qué es lo que piden? —preguntó el Altísimo—.

– Que en estos doce meses no queremos truenos, ni nubarrones, mucho menos ventarrones, ni plagas para las cosechas, ni demasiado calor.

Queremos que todo sea confortable para la tierra, perfecto para el trigo, los viñedos y las flores.

Dios estuvo de acuerdo con las peticiones y condiciones del granjero.

Se fueron cumpliendo una a una. Todo fue confortable, cómodo, a favor; el sol cálido, la lluvia dulce y mansa, todas las cosas eran lógicas y perfectas, el trigo y las plantas crecían mucho más que en años anteriores.

Al término del plazo, Dios se presentó en los campos del granjero. Este orgullosamente le dijo:

– Mira, Señor, ¡Cómo van de bien las siembras! Observa y toma consejo sobre lo que son buenas cosechas. Esta vez los frutos de todos sí valdrán la pena, por muchos años tendrán bastante comida aunque no trabajen.

Pero llegó el tiempo de levantar las cosechas, y ante la sorpresa de todos los pobladores de la región, la vaina no tenía trigo, las naranjas estaban insípidas, las rosas carecían de aroma.

– ¡Señor! —preguntó el granjero—. ¿Qué pudo haber pasado para que todo sucediera así?

– El error estuvo —contestó Dios— en que eliminaron los elementos naturales que dan la fuerza con la que germina y crece la semilla.

Los ventarrones, los truenos y los relámpagos son indispensables para madurar el alma de las cosechas.

Que es lo importante en la vida: La sabiduría debes utilizarla siempre, aunque sea ya por todos tus deseos.
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Arreglando el mundo

Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos.
Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.
El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado.
Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.
De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo: como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie.
Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente: -Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.
Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes.
Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño.
Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz? De esta manera, el padre preguntó con asombro a su hijo:
– Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?
– Papá, respondió el niño; yo no sabía como era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo.

Que es lo importante en la vida: El hombre es lo mismo que el mundo, si nos construimos sicológicamente, podemos armar un mundo mejor.Bueno amigos espero os gusten éstos relatos.

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